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Vía civil o vía penal

Muy frecuentemente los abogados expertos en negligencias médicas nos planteamos la duda de si lo correcto para el cliente que quiere reclamar ante una negligencia profesional es la vía civil  o la vía penal.

En nuestra opinión, lo correcto es explicar pormenorizadamente al cliente las ventajas e inconvenientes de cada una de las vías, a fin de que bajo el asesoramiento del abogado, el cliente pueda decidir lo que mas le convenga.

Ha de saber que se puede iniciar el camino de sus reclamación por la vía penal y posteriormente terminarlo en via civil. Sin embargo no es posible hacer el recorrido en sentido inverso.

Parece interesante que en aquellos casos en los que entendemos existe una negligencia profesional grave, nos decantemos por la vía penal. Veamos por qué:

  • Podrá obtener un informe pericial sobre la in/existencia de dicha negligencia profesional de manera gratuita a través de la figura del médico forense.
  • sería muy interesante que cuando médico forense para estudiar el caso hayamos adjuntado con la querella un informe pericial realizado por un médico privado de reconocido prestigio donde se exponga pormenorizadamente donde reside y porque negligencia médica. De esta forma, el médico forense, cuando vaya a estudiar su caso ya tendrá a la vista dicho informe pericial, por lo que podrá conocer su punto de vista, y en su caso, compartirlo.
  • Gracias a la vía penal, usted tendrá a su alcance todo un proceso de investigación, donde su abogado podrá participar, no sólo interrogando a los testigos, aportando documentación, solicitando recabar documentación adicional, o por ejemplo, interrogando precisamente al médico sobre el que usted ha interpuesto la querella.
  • Piense que si no hubiese iniciado este camino por vía penal, usted tendría que interponer una demanda sin tener conocimiento de todos este material probatorio conseguido en vía penal.
  • Como ventaja adicional, señalar que la vía penal (salvo casos de querellas temerarias), no conlleva la imposición de costas para el querellante que no alcanza a condenar al querellado.

Vía penal vs vía civil

Es por ello que aunque no consiga condenar al médico por vía penal, habrá labrado bien lo que será la vía civil.

Por supuesto, no recomendamos iniciar la vía penal nada mas que en aquellos casos en los que la imprudencia médica sea muy grave o temeraria, dado que ante imprudencias simples, muy probablemente obtendremos el archivo de la querella interpuesta.

Para que el abogado pueda asesorar al cliente es preciso pues, contar previamente con un informe pericial médico que estudie el caso, y determine la cantidad e intensidad de la conducta imprudente.

Con dicho informe, su abogado experto en negligencias médicas, sabrá indicarle si le interesa bien intentar la vía penal, bien la civil, o quizás no intentar nada por temor a que no prospere su asunto tampoco en la vía civil, y le puedan ser impuestas las costas del procedimiento.


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¿Cómo analiza su abogado si una negligencia médica es simple o es grave?

Desde el punto de vista jurídico, la imprudencia médica está constituida por dos factores concurrentes:

  • Una infracción del deber de cuidado.
  • La previsibilidad.

Es por ello que se podría definir la imprudencia como la acción de quién infringe un deber de cuidado que le es exigible, siendo que pudo prever la posibilidad del resultado.

Incurre pues en imprudencia quien realiza una conducta prevista por el código penal, de manera no intencional, sino como consecuencia de haber infringido el deber de cuidado que le era exigible.

El Código Penal diferencia entre imprudencia grave, o leve en función de que el deber de cuidado no atendido sea o no sea elemental.

Para medir qué es elemental y qué no, el código penal atiende a parámetros tales como el deber de cuidado del hombre medio, siendo igualmente cierto que cuando la imprudencia tiene lugar en el ámbito profesional, habrá que atender a un deber subjetivo de cuidado, donde se atienden las circunstancias concretas del autor a fin de determinar qué le era o qué no le era exigible a esa persona en concreto.

Jurisprudencia

Jurisprudencialmente, el Tribunal Supremo viene exigiendo para entender acaecida la figura de la imprudencia las siguientes circunstancias concurrentes:

a) una acción u omisión voluntaria no maliciosa.

b) una infracción del deber de cuidado.

c) un resultado dañoso derivado, en adecuada relación de causalidad, de aquella descuidada conducta.

d) la creación de un riesgo previsible y evitable.

Dicho de otra manera: La imprudencia viene integrada por un “elemento psicológico” (que consiste en el poder y facultad humana de previsión y que se traduce en la posibilidad de conocer y evitar el evento dañoso) y un “elemento normativo” (representado por la infracción del deber de cuidado).

Imprudencia grave

La imprudencia temeraria (hoy grave), finalmente, consiste en la omisión de elementales normas de cuidado que cualquier persona debe observar en los actos de la vida ordinaria.

Se caracteriza, en suma, la imprudencia grave por imprevisiones que eran fácilmente asequibles y vulgarmente previsibles, así como por la desatención grosera relevante, de la que es exigible a cualquier persona.

Ahora bien, conviene dejar claro que la gravedad de la imprudencia se determina, desde una perspectiva objetiva o externa, con arreglo a la magnitud de la omisión del deber objetivo de cuidado o de diligencia en que incurre el autor, magnitud que se encuentra directamente vinculada al grado de riesgo no permitido que engendra esa omisión con respecto al bien que tutela la norma penal.

El nivel de permisión de riesgo se encuentra determinado, a su vez, por el grado de utilidad social de la conducta desarrollada por el autor (a mayor utilidad social mayores niveles de permisión de riesgo). Por último, ha de computarse también la importancia o el valor del bien jurídico amenazado por la conducta imprudente: cuanto mayor valor tenga el bien jurídico amenazado menor será el nivel de riesgo permitido y mayores las exigencias del deber de cuidado.

Tipos de imprudencia

Por consiguiente, podemos mantener que, actualmente la consideración de la imprudencia se asienta sobre tres posibilidades:

1.- La imprudencia grave, que vendría representada por la acusada inobservancia de los deberes de cuidado que, en caso de generar un resultado lesivo que objetivamente reúna los caracteres de delito, daría lugar a la apreciación de delito.

2.- La imprudencia leve, en la que la omisión del deber de cuidado resulta de menor intensidad, que, de dar lugar a lesiones, sería incardinable en la falta del art. 621 CP -EDL 1995/16398-; y

3.- La imprudencia levísima, tendría un carácter residual y estaría representada por aquellas conductas en las que la omisión del deber de cuidado es mínima, y, por ello, no tendría cabida en la consideración de la falta, sino que habría de reconducirse al ámbito civil, al amparo de la previsión del art. 1902 CC -EDL 1889/1-.

La imprudencia profesional médica

Qué duda cabe que un servicio médico, es un servicio de medios, y no de resultado. Esto es, lo que le es exigible a un médico es que actue conforme al estado de la ciencia y técnicas médicas del momento, (“Lex Artis”), pero no se le puede exigir el resultado concreto de la curación del paciente.

Y será conforme a esta “Lex Artis” con lo que se mida la acción del profesional médico, a fin de ubicarla a un lado u otro de la sutíl línea divisoria que separa la responsabilidad civil de la penal.

Aun asumiendo que la ciencia médica es empírica y valorativa, sí que existe un terreno firme que soporta la Lex Artis. No hablamos de los errores de diagnóstico o de ejecución del acto médico debido, (generalmente abocados a la jurisdicción civil), sino a aquellos casos en que los pacientes reciben un tratamiento médico no indicado, o contraindicado. También aquellos casos cuando se opta por el tratamiento aconsejado, pero practicado de forma contraria la técnica curativa, etc…

Todos ellos constituyen una violación del deber objetivo de cuidado que le es exigible a un médico. Y por supuesto, la responsabilidad no le viene por el hecho mismo del error en sí, sino por la falta de medios utilizados para no incurrir en el error.


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4 comentarios en “Querella contra médico por negligencia grave

  1. buenos días, podríais decirme que tipo de acción hay que tomar ante los tribunales de justicia en el caso de infracción de algunos de los artículos de la ley de caza? mas en concreto por no respetar las distancias reglamentarias establecidas a viviendas o edificios.
    muchas gracias

    1. No podemos ayudarle en ese tema ya que no es nuestra área de especialización.

      Un saludo

  2. Hola quiero denunciar secuelas por varias operaciones de un pie. Me han operado 11 veces en 7años… Me podeis decir si es civil o penal. Ademas de secuelas intestinales por quitar hueso para injertar en pie. Gracias

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