Todo sobre la responsabilidad por acto médico

Todo sobre la responsabilidad por acto médico
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Nuestros compañeros de INCURIA Barcelona nos hacen llegar este interesante texto en el que aclaran todo lo concerniente a la responsabilidad por acto médico. Vamos con ello.

La responsabilidad por acto médico

a) Nacimiento

El artículo 1089 del Código Civil establece que “las obligaciones nacen de la ley, de los contratos, cuasicontratos y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia”. En el ámbito del Derecho Civil, los actos u omisiones que constituyen ilícitos civiles, por intervenir culpa o negligencia, pueden incidir tanto en el campo de los contratos, generando entonces una responsabilidad contractual, ex artículos 1101 y siguientes del Código Civil, como fuera del ámbito contractual, generando en este último supuesto una responsabilidad extracontractual o aquiliana.

En este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de abril de 1999 recoge la doctrina comúnmente aceptada de que la culpa contractual y la extracontractual, responden a un principio común de derecho e idéntica finalidad reparadora comprendidas en el concepto genérico  que a la obligación de indemnizar asigna el artículo 1106 del Código Civil, por lo que el artículo 1104, dictado para las coyunturas de la culpa contractual, es aplicable a la obligación nacida de la culpa aquiliana o extracontractual, de ahí que cuando un hecho viola una obligación contractual y al mismo tiempo el deber general de no dañar a otro, se produce una yuxtaposición de responsabilidades de la que surgen acciones distintas que pueden ejercitarse alternativa y subsidiariamente y, optando por una u otra, tendentes al mismo fin. Así mismo, se entiende que cuando el actuar lesivo tiene lugar en el cumplimiento material de un contrato, son de aplicación preferente los preceptos legales atinentes a la culpa contractual.

b) Naturaleza contractual o extracontractual 

Estaremos ante una responsabilidad contractual o extracontractual según se produzca la relación paciente/profesional de la medicina: Se entiende que existe relación contractual cuando el paciente acuda libremente a la consulta privada de un profesional de la medicina, al objeto de ser diagnosticado y/o tratado, y éste acepta hacerse cargo del paciente mediante la percepción de unos honorarios.

En este orden, tal y como establece el Tribunal Supremo, se consideran, a propósito de los diferentes negocios jurídicos creadores de relaciones obligatorias, los que no nacen de una expresa declaración de voluntad de las partes sino del comportamiento o de los hechos concluyentes de una de ellas,  a los cuales el ordenamiento jurídico anuda el nacimiento de obligaciones. Se habla así de relaciones contractuales de hecho o derivadas de una conducta social típica.

Y continúa diciendo, más particularmente, en lo que concierne a los temas de culpa, que cuando un hecho dañoso es violación de una obligación contractual y, al mismo tiempo, del deber general de no dañar a otro, hay una yuxtaposición de responsabilidades (contractual extracontractual) y da lugar a acciones que pueden ejercitarse alternativa y subsidiariamente, y optando por una o por otra, o incluso proporcionando los hechos al juzgador para que éste aplique las normas en concurso (de ambas responsabilidades) que más se acomoden a aquellos, todo ello a favor de la víctima y para lograr un resarcimiento del daño de lo más completo posible.

En la relación contractual entre Médico y paciente, serán de aplicación, por tanto, los artículos 1101, 1103 y 1104 del Código Civil. El artículo 1101 contempla el resarcimiento de daños derivado del incumplimiento de las obligaciones contratadas, expresando que “quedan sujetos a la indemnización de daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en negligencia o morosidad, y los que de cualquier modo contravinieran el tenor de aquellas”.

El artículo 1103 se refiere a la negligencia, estableciendo que “la responsabilidad que proceda de negligencia es igualmente exigible en el cumplimiento de toda clase de obligaciones; pero podrá moderarse por los Tribunales según los casos”. La negligencia está referida al descuido u omisión de la debida atención y diligencia. Esta tiene lugar cuando se dan una serie de requisitos, como que no haya malicia o intencionalidad en la producción del resultado; la producción de daño o perjuicio en personas o cosas, que, de mediar malicia, constituiría delito; que el hecho se produzca por no haber prestado el cuidado o atención debidos; que exista nexo de causalidad entre el acto y el mal causado; y que el acto inicial sea lícito y permitido.

En sede de responsabilidad contractual, existe una obligación entre las partes y el comportamiento dañoso de una de ellas, que contraviene su obligación, viola, en consecuencia, el derecho de la otra, que puede producirse por una completa falta de ejecución de aquello que es debido, la ejecución de una prestación defectuosa o la infracción de un especial deber de conducta.

c) Obligación de medios vs obligación de resultado

Y es que es preciso hacer referencia a las características de la prestación, es decir, si la obligación del médico es una obligación de medios o de resultados, o lo que es lo mismo, si se obliga a poner los medios necesarios tendentes a un fin preestablecido, o bien si se obliga no sólo a poner unos medios sino a entregar una prestación determinada. En el primer caso, el hecho de que no se consiga el resultado no puede ser, sin más alegado como incumplimiento del contrato, mientras que en las segundas sí. En este sentido puede ser de su interés, conocer de qué tipo de responsabilidad hablamos cuando de cirugía estética se trata, haciendo click aquí.

La doctrina ha entendido mayoritariamente que la obligación del Médico es una obligación de medios en supuestos normales de intervención del profesional de la Medicina, es decir, ha de poner todos los medios a su alcance, según el estado de la Ciencia y conforme a las reglas de la Lex Artis, para lograr la curación del paciente.

Como una obligación de medios también la define el supremo afirmando: “el Médico no se obliga a obtener en todo caso su curación, sino a poner en su actuación toda la actividad y diligencia que deriva de su preparación científica y práctica”.

Pero… ¿qué es la lex artis?

En cuanto a la infracción de los deberes profesionales o “Lex Artis”, ha de entenderse como unos criterios de valoración de la corrección del concreto acto médico llevado a cabo por el profesional de la Medicina, siguiendo las reglas de la Ciencia o Arte Médicas y que, en consecuencia, va a tomar en consideración las especiales características de su autor, de la profesión, de la propia constitución física y vital del paciente y, generalmente, de la intervención de otros factores, tanto endógenos como exógenos, y que sirven, en definitiva, para articular la correspondiente responsabilidad de dichos profesionales en su actuación (Sentencias del Tribunal Supremo). En este sentido, el Código de Ética y Deontología Médica de la OMC de no se refirió a ello de manera expresa, si bien si lo hizo indirectamente al señalar que “Todos los pacientes tienen derecho a una atención médica de calidad científica y humana. El Médico tiene la responsabilidad de prestarla, cualquiera que sea la modalidad de su práctica profesional, comprometiéndose a emplear los recursos de la Ciencia Médica de manera adecuada a su paciente, según el arte médico del momento y las posibilidades a su alcance”.

Las sentencias del Tribunal Supremo citadas establecen cuales son las notas características de la “lex artis ad hoc”, como son las siguientes:

  • Como tal Lex implica una regla de medición o de conducta a tenor de unos baremos que valoran la citada conducta.
  • Su objetivo es valorar la corrección o no del resultado de dicha conducta, o su conformidad con la técnica normal requerida, o sea, que esa actuación médica resulte adecuada o se corresponda con la generalidad de conductas profesionales ante casos análogos.
  • Técnica, en el sentido de que los principios o normas de la profesión médica resulte adecuada o se corresponda con la generalidad de conductas profesionales ante casos análogos.
  • El objeto sobre que recae, especie de acto (clase de intervención, medios, asistencias, estado del enfermo, gravedad o no, dificultad de ejecución).
  • Concreción de cada caso o presupuesto ad hoc.

Entre las reglas o preceptos necesarios para ejercer correctamente la medicina se encuentran utilizar los métodos diagnósticos adecuados, sabiéndolos interpretar o utilizar en beneficio del paciente y lo más precozmente posible, prevaleciendo el criterio científico sobre el economicista, utilizar el tratamiento indicado, pero, en cualquier caso, no contraindicado, en dosis adecuadas, a su tiempo, manteniéndolo hasta que sea necesario y, en todo caso, con previsión de obtener un beneficio mayor que el perjuicio que pudiera ocasionar, y seguir criterios y técnicas suficientemente experimentados, internacionalizados y propios en el ejercicio de la mayor parte de Médicos.

La Lex Artis supone o implica hacer las cosas bien, por lo que la malpraxis será, sin duda, no cumplir adecuadamente, salvo justificación razonada y razonable, con las reglas y preceptos destinados a este fin. Desde el punto de vista jurídico, se entiende  que ha existido negligencia profesional y, por lo tanto, deben pedirse responsabilidades, cuando el acto médico ha sido realizado bajo el concepto de Malpraxis. Este término se refiere a aquellas circunstancias en las que los resultados del tratamiento han originado un perjuicio al enfermo, siempre y cuando esos resultados sean diferentes de los que hubieran conseguido la mayoría de los profesionales en las mismas circunstancias.

 

En INCURIA Abogados somos especialistas en negligencias médicas. Para cualquier consulta o problema no dude en contactar con nosotros.

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